martes, 4 de octubre de 2011

Rumbo al sur

Hoy el amanecer de Octubre estaba frío, y mientras conducía a la desidia de lo cotidiano, una alfombra de cigüeñas cubría el cielo hacía el sur, planeando elegantes y seguras, dispersas, conociendo cada una su ubicación exacta en el cielo, ajenas a lo terrenal, cómplices la una con la otra, sin dejar siquiera un vacío en el azul rojizo del amanecer.

Las miro, y parece que sonríen, o que se burlan de mí, a sabiendas, de que están en lo cierto y yo sigo confundida entre absurdas prioridades… y las envidio… voy en dirección contraria, hacia el frío, y la soledad de la multitud, que es la peor… no sé ni mi sitio en la tierra, ni mucho menos en el cielo…solo sé que soy del sur, y mi espíritu se inquieta con su viaje, soy de una tierra de luz y de sonrisa… donde los inviernos suaves regalan sol a mi cara y no se merma mi optimismo, donde en Navidad tomo café al aire libre, entre el bullicio de las calles, de los mercados y los niños, o paseo por la playa ,botas en mano, donde hasta los lunes están llenos de color, anunciando la alegría de una semana de vida… y cuando en Madrid, aparecen las señales del invierno, mi alma de cigüeña me impele a hacer lo mismo, a buscar el abrazo de lo calido y confortable…poder mirar a lo lejos desde la torre de mi campanario y sentirme confortable y satisfecha mientras observo como bulle la vida lejos del frío, que entumece hasta los sentimientos…resignada y nostálgica, recuerdo los múltiples motivos de mi exilio, entiendo de nuevo, que no puedo conducir en dirección contraria, al menos no todavía, antes, tendré que aprender a volar y como ellas, y sonreir al mismo tiempo…


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