domingo, 12 de junio de 2011

La luna, cómplice de Romeo...

Casi sin aliento, caminaba por las calles empedradas, esquivando las risas de las esquinas y de las puertas abiertas, los sonidos propios del verano, se distorsionaban en la noche yse inundaban de estrellas los recovecos de los tejados de las casas.La luna, testigo mudo de los pensamientos de Romeo, seguía complice sus pasos ágiles y presurosos en busca del encuentro clandestino con su amada...


- Aún llevo el tierno aroma de su piel entre mis dedos, como flor del paraíso exquisita que se funde entre el recuerdo de ...ayer? ...solo ayer?...y parecen que han pasado mil años de ausencia que siento desgarradora y sangrante en el interior de mi pecho...! siento su tacto y su esencia...y aún así, dudo...no de su amor...nunca!...no mienten los ojos suplicantes en el lecho, ni la felicidad infinita de un aliento que se funde como vida con mi cuerpo, no mienten sus manos que atrayendo mi rostro hacia su boca suplicaba, vidriosos los ojos de pasión...hazme tuya...!

-No obstante, dudo, sí... de las malvadas intenciones de quienes no la aman pero desean poseerla como angel privado, ya que quien no haya el amor, atesora para sí los gozos ajenos, no en burlón deseo de inmiscuirse, sino de poseer la pureza inundada de dicha de un alma agraciada de dones, para apaciguar sus carencias...dudo, del frágil estado de su espiritu que quebrantan facilmente las lenguas mordaces, o aún peor, los labios melosos que la incitan a sucumbir y descartar el amor cual locura que a nada lleva, solo a la consecuencia de una vejez en soledad y lamento...

-Ay amor!...no entiendes cuán mia eras ya, antes de que ni siquiera tus labios rozasen mi mejilla sutilmente,cual balanceo de danza,
aspirando por primera vez el calor de tu cuerpo, haciéndo tangible mi sueño...te he buscado tanto!...en tantas bocas que se me ofrecían gustosas como frutas de temporada, que solo buscaban la carne, sin calmar jamás la sed de mi espiritu...

Cuando tus ojos se clavaron en mi mirada, aquella mañana de sol, donde tu risa encandilaba al cielo,entendí que eras tú quien tanto ansiaba y te supe, la dueña de mi corazón...
Llega al alto muro del jardín de Julieta, y se encarama ansioso al follaje de enredaderas, hiedras y madreselva en un intento inútil de trepar con rapidez y sangran sus manos al rozarse con la piedra...una rama cruje bajo sus pies y guarda silencio por miedo a ser descubierta su osadía...se acelera su respiración y el corazón le da un vuelco al oir la voz de su amada susurrando...por vos muero...!


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