jueves, 20 de octubre de 2011

Ensonación

Está maduro el tiempo y vienes a verme.
Te he leído fuera
donde acaba la tierra y no luce la estrella.
Me turbó tu letra.
El crepúsculo matizaba el aire
cuando la voz de la roca envió tu palabra.
Estabas en mismo punto
en que estalla la tormenta.
Una caricia palpitaba en la espera:
Me buscabas.
Apenas había despertado cogiste mi mano
y anduve junto a tí.
Te entregué mi carga de renuncias,
dolorida por el continuo divagar del viento;
por tanta música rota.

!Tantas veces he tratado de encontrarte¡
Y...nunca te había visto.
El amor ciega...