domingo, 29 de enero de 2012

Esperame en el trastévere

Querida Regina; Nada sabemos de tí desde que nos contaste entusiasmada que los vecinos del barrio ya te trataban como una más y habian dejado de ofrecerte souvenirs de Roma. Imagino que andarás como siempre, con demasiado whisky y madrugando a las doce con bolsas en tus preciosos ojos castaños, porque seguramente te seguirá dando la inspiración de madrugada, y sí, ya lo sé...los escritores nunca se jubilan.
Espero que tu vida sea dulce, que me hayas hecho caso con lo de tus louboutin, no son apropiados para esas calles, tampoco los necesitas, la elegancia la llevas innata, además, tus nuevos amigos bohemios se reirán de tí cuando intentes pasear taciturna sobre ellos. Yo sigo con mis botas legendarias por las calles de Madrid, casi iguales a las de hace veinte años, cuando aún eras mi profesora de literatura, e hicimos novillos las dos. No sé porqué recuerdo ahora estas cosas absurdas, será porque te imagino tomando tu capucchino frente a la fuente, acompañando a las campanas de Santa María, mientras yo paseo por Fuencarral con un café del Mc Donals, y te envidio, te añoro y me encantaría pasear de nuevo junto al tiempo pasado de ese espacio medieval, que me enamoró con el amor de mi mano en mi luna de miel...
Me gustaría volver cada año,cada otoño imposible que me ata esclava de mis necesidades. Me queda la esperanza de llegar a los cincuenta,y como tú, poder dormir mirando los frescos del techo de una estancia sin puertas como la tuya, y de nuevo llevar el amor sobre el brillo de las calles empedradas,sorteando artistas, con la dificultad que añade el vino de Italia. Entiendo tu elección y la comparto. Mientras tanto nosotras seguimos el ritmo loco de esta ciudad, felices, juntas y enamoradas,aunque lejos de tí, esperando leer pronto tu nueva novela, si es que el éxtasis de ese oasis en plena civilización, te deja terminarla.
Sé que la presentarás en tu Barcelona, pero ya sábes que me sale la fobia social y prefiero que me la envies, como siempre sin correcciónes, con los cercos del vaso y tu perfume de siempre. Porque para viajar, para verte, prefiero que me esperes al pie del tranvia...en el trastévere.

No hay comentarios:

Publicar un comentario