miércoles, 12 de octubre de 2011

Los besos que perdimos

Guardia civil...se podía leer en mi pequeña muñeca después de ser golpeada con contundencia por un sello gris de caucho con tinta verde, y yo con el brazo en alto exhibía mi trofeo como un tesoro con el que solo unos pocos privilegiados teníamos, porque era el pase para entrar gratis al cine, y a las atracciones de la feria... así marcada por la injusticia, no era consciente de que el resto de niños eran tan inocentes como yo, y simplemente nacieron en un bando menos "privilegiado".


Era época de dictadura, y con las ventajas de esta protección corrían también las prohibiciones, que hacían mella en la ignorancia y separaba familias, como la mía...El tío Felipe ...!(decían a media voz)...es rojo...!!, y se le vetaba la palabra, el roce y el cariño natural.. . mi tierno tío, el maestro de escuela, el intelectual de dulce mirada azul que lleno del mismo color de su pluma a tanta gente... este gesto unido a tanta incomprensión, a rencilla familiares, a problemas con la herencia... tantas heridas...nos robaron la infancia como primos, y nos censuraron los besos de mi tia, que enjugaba sus lágrimas de ausencia...

Me encontré en el paisaje de mi adolescencia feliz, golpeándome de bruces con un teniente, desenfadada, chispeante, rosa y pancarta en mano, a la vuelta de un mitin del PSOE....fue un misil su mirada...Juan, dijo a mi padre...vigila a tu hija, que la niña es roja....

Y en mi mayoría de edad voté, por primera vez, a las camisas de cuadros y los lemas sinceros, a quienes hablaban de deberes y para mi sorpresa también de derechos, porque nunca me interesó la política, pero sí la justicia, y la sonrisa llana.

Mi padre entendió que la niña, no solo era roja, que la niña era azul, verde, naranja, amarilla...que la niña aprendió y tuvo el valor de decir los NO que él no pudo, que era libre...que era ella misma...

Y todo cambió´... despacio pero pude ver a mi padre y a mi tío, envejecidos paseando juntos, con la mirada en calma de quien lo ha dado todo, a mi madre cuidar a su hermana, esposa de ese intelectual antifranquista del que susurraba, cuidándola con ternura hasta su lecho de muerte, cuando un terrible cáncer segó su vida...y mi primo, que como sus padres es bondad y manos llenas, y que hace posible tantas cosas en mi vida, comparte hoy los mismos colores de mi bandera multicolor ,porque él también es libre y ha podido elegir...

Y reflexiono, en todos los dictadores de la historia...todos son pequeños y mezquinos, como su alma, y cómo las bacterias, las más pequeñas son las que provocan las mayores infecciones.

...Que nunca nos falte la vacuna del sentimiento, la cultura y la razón, la vida es un suspiro para perder tanto...

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