lunes, 24 de octubre de 2011

Las Musas

Era una noche en mitad de agosto, donde dolía la quietud y la luz de las estrellas centelleaba en silencio siguiendo el ritmo de los grillos que martilleaban mi cabeza…

La dulzura dormía en el rostro de mi amada, como pétalos cerrados en armonia con su alma, y yo me movía inquieta en la cama, como si me rodearan miles de luciérnagas centelleantes que hacian levitar mis dedos…

Me levanté despejada para buscarla en Facebook, pero no estaba.Sus notas estaban quietas en intacto mutismo, su muro era un vacío profundo de volcán humeante y despedidas que no entendí…donde estás???...no había rastro del paso de los tiernos cariños de la mariposa nocturna…

Dibujante escribia palabras de amor, y Lucia le sonreía timidamente,Cris lloraba en desamor,Noelia inspiraba la noche, Sonso,sin poder caminar, nos ofrecía los videos más hermosos…estaban todos,tierna Emejota, Mila con sus libros, Maite reivindicando…pero yo seguía en desidia, repasando sus notas, la añoraba, quería decirle que yo tambien me siento mendigo,que lo elijo y me gusta,que estoy enamorada, que amo la poesía, que conozco el jardín de los sueños donde ella habita, que tengo mil mariposas irrepetibles de besos sin estrenar para ella…pero no estaba…
…Me sentí entonces extraña, poseída por una magia implacable que me hizo vomitar palabras,frases, relatos…entendí, que en su ausencia, todas sus musas se vinieron conmigo, que me dejó la llave del rincón de su alma para que lo regase con poesia..adelanté mi libro “al sur del corazón” que dormía apilado como hojas de otoño,mis cuadros cobraron vida con colores nuevos y brillantes que desafiaban la oscuridad, y que la luna fue firmando a punta final de pincel…el café me supo a néctar y amanecí, peinada con un pincel atravesando mi cabello desgreñado, con rastros de pinturas por mi cuerpo y suavidad de linaza, donde el bermellón había librado batalla con el ocre y el magenta…miré a mi alrededor y brotaba aún el perfume a trementina, como brebaje en el desorden de una fiesta de hadas que ya se habían marchado.

Me fui a dormir al alba, feliz, y cerrando los ojos entendí que habían vuelto con ella, que estaría escribiendo en su mente al amanecer su mirada.

1 comentario:

  1. Seguro que se siente orgullosa de las palabras que has escrito, y desde donde esté te mira, sabiendo que la querías.

    Besos.

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