miércoles, 12 de octubre de 2011

La librería.

"Se traspasa" se podía leer en un cartelillo mal puesto de la vieja libreria,donde los sucios cristales no dejaban ver mucho más...yo tenía veinte años, estrenaba independencia y valentía, pues no tenia mas que mis manos en los bolsillos, mi bolso bandolera, que sobrevivió una decada más, y un retazo de adolescencia traducido en largo cabello castaño.

Me quedé absorta,hasta que decidida pasé y recuerdo preguntar algo al joven desaliñado de ojos azules que se ajustaba las gafas empañadas sin mucha gana, y al que no escuché mientras absorbía y visualizaba el entorno,envolviéndome el olor a rancio y dejadez, diseñando el cambio...y...lo hize!.
Pedí mi primer prestamo avalado con mi sonrisa y mis ganas, limpié y llene de ilusión de color estantes y vidrieras,cambié el moho de los estantes grises por preciosos regalos y brillantes y novedosos libros que envolvieron de aroma recién nacido, a la vez que los clientes asomaban curiosos...
Amanecía con mi primer coche, mi viejo diane, el que solo fallaba cuando llovía, cargado de novedades desde la ciudad hasta el pueblo, donde los ancianos me sonreian temprano.Yo era la librera, la que ideó para ellos un sistema de intercambio gratuito de sus libros favoritos, encontrándo así un lugar de encuentro, dejándome a mí lo mejor...sus historias, su sabiduria, sus sonrisas....a veces me traían un café con sus manos temblorosas o alguna flor del parque....
Aprendí muchas cosas, a encuadernar libros, a elaborar preciosas portadas, a usar una vieja y gastada guillotina que cumplía un siglo,a vivir entre cajas, a leer trabajando, a reponer comiendo, a...crecer.Era tan joven! que a veces preguntaban por mi padre.pero mi interior crecia, a la vez que esos niños que clavaban su naricilla en el mostrador, porque mi ser solo destella cuando todas sus
facetas entran en relación con mucha gente, muchas edades,difentes cosas...
Fue mi primer trabajo, mi primer sueño, hasta que llego el momento de cambiar el rumbo, era demasiado caro, y la vida demasiado lenta entre mis libros.
Guardé cuidadosamente la llave en mi bolsillo, y sonreí con nostalgia anticipada a todas las vidas que encerraba dentro.
Me llevé el olor que aún sueño y su sonido....hay dias que despierto pensando oir el dulce tintineo de las campanillas de la puerta...


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