domingo, 9 de octubre de 2011

La caja de las cosas sin nombre

Pienso, que a veces, reflexiono demasiado, me saturo de pensamientos y me paro en seco en el ritmo difuso de los dias porque me sorprende una idea, que en cualquier otro momento me había rozado de soslayo...ese pensamiento se arraiga en mi mente y lo acuno con caricias, se fecunda, y da a luz un sentimiento...y lo peor no es eso, sino que intento materializarlo, darle forma, meterlo en mi vida saltando el orden que habia establecido previamente en un arrebato de orden premestrual, a base de costumbre y comodidad, y no encaja en forma alguna...lo presiono, lo empujo.lo comprimo ,reduzco ,diseco,redondeo los bordes, doblo,recorto...para colocarlo como una foto en el marco diseñado de mis hábitos...y sigue sin encajar.En ese instante, el sentimiento se convierte en duda,porque el esfuerzo quizá no me merezca la pena y embargada por  la tristeza de la decepción y del deseo, lo recojo con cuidado,arrugado,cambiado de color y de forma, transformado ya en recuerdo, y lo guardo en la cajita de las cosas sin nombre, con mi viejo madelman herido de guerra y la diminuta zapatilla de ballet de mi hija...de vez en cuando lo saco todo, lo extiendo sobre la cama y me invade una nostalgia infinita, preguntándome si no habré enlatado demasiadas cosas,organizando lo inorganizable,intentando doblar las nubes como un pañuelo limpio, y  haciendo fósiles los sentimientos sin darles la oportunidad de ser...

No hay comentarios:

Publicar un comentario