miércoles, 12 de octubre de 2011

De secretos, de amor y de lluvia,

Lo acaricié.Deslice mi mano por su costado y me estremecio su tacto...sentí tantas palabras deslizándose entre mis dedos tantos secretos de otras vidas...su calidez me llevó a soñar y no pude separar mis manos que sentian la suavidad del uso, la juventud perdida, el relieve y la experiencia, las arrugas hermosísimas, descuidadas, deshidratadas por el tiempo, y especialmente su olor...olor a vida usada.La compensación del tiempo entre mis brazos que sin darse cuenta lo envolvieron entre el polvo que danzaba entre mi corazón, en la ráfaga de luz que provocaba arco iris entre ambos, en la penumbra de un lugar lleno de agonía y olvido, Yo estaba sola y el agonizaba.

Nos enamoramos.
Y nos sorprendió atónito el dueño del anticuario.Una mujer que huía de la lluvia, empapada, extrañamente abrazada al viejo escritorio colonial que dormitaba en un rincón, como un reencuentro imcomprensible para quien solo ama lo que late.
Tambien desde entonces, nos sorprenden los inviernos y compartimos la calidez entre las luces tenues,el té caliente y las letras, en noches de complicidad e insomnio...
Y aún sonrío cuando recuerdo ese día en que la lluvia lo llevó a mis brazos, sin importarnos la edad, ni el aspecto.Cuando lo miro y lo acaricio, cada vez que paso junto a él, o lo cubro de cera, resplandece su sabiduria y me sonrie su brillo, en la seguridad de un amor fiel, que guarda celosamente todos mis secretos en su interior.


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