martes, 14 de junio de 2011

París, sin tí.

Amanece en Paris.

La lluvia besa y abrillanta los tejados abuhardillados que se ven desde
la ventana del pequeño hotel, que huele a ropa limpia y a café...todo tiene
un aire dulce y melancólico.
Mis pies, ayer alas de mariposa en el louvre, se resienten de las horas de caminata y sonrío al recordar como se reían de mi Botticelli y Rafael, de mi soledad con mi cuaderno de notas, escribiendo un poema para ti en el templo del arte, sentada a los pies de Eros…
Me acurruco en la silla junto a la ventana para dibujar la mañana y observo a la mujer que duerme en mi cama, me pregunto que hago en Paris con ella, que hago en Paris sin ti. Te imagino a esa misma hora de camino al trabajo con tu bicicleta, como siempre, con todas nuestras cosas conocidas, lo olores de la placeta, las flores en la calle, nuestros cafés en el puerto…y te siento tan lejos…pienso que ninguna ciudad del mundo llena de tesoros me puede hacer feliz si no tengo tus manos cómplices en cada mañana y tus besos tiernos cada noche, que puedo abrazar toda la tristeza del mundo haciendo el amor a otro cuerpo mientras te pienso…

Me han regalado flores sin tu aroma, he paseado entre pintores y bohemios viendo tu rostro en cada paisaje, navegado por el Sena pidiendo el deseo de envejecer contigo, llorado de emoción en Notre Dame sin poder compartir tanta grandeza, he tomado un vino exquisito sin tu sonrisa…y contemplando la noche desde la torre Eiffel donde las luces centellean como lágrimas de otoño, prometo a la ciudad del amor volver…contigo.


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