domingo, 5 de junio de 2011

La sueño

No sé muy bien en que periodo de la vida empieza la tiranía, si es un problema de autoestima, de crianza, o es inherente al carácter, tampoco recuerdo cuando comenzó la intolerancia en los ojos verdes de aguas turbias que vigilaron mi infancia. Tampoco es que me importe demasiado la intransigencia, los cortes de pelo despiadados, por que quizá es cierto que era algo más descuidada que el resto de las niñas, o más inquieta o simplemente me importaba menos mi aspecto…pero sí me resquebraja no recordar ni un solo abrazo materno, o el último beso, es como una laguna en la infancia un periodo vago e inexistente que me acompaña hasta el presente. No me llega en entendimiento recordando la desolación de una niña extremadamente dulce porque no concibo nada más eterno que la sonrisa y la ternura de un niño, ni como es posible que importaran más las formas, el mantener las manos en la mesa y parecer impecable aunque me delatase el brillo de mis enormes ojos oscuros…


Hoy la intolerancia se ha vuelto reproche, aunque el verde de su mirada se ha vuelto claro y ausente, y refleja más que sabiduría, la amargura de la vejez vacía y el desengaño de la inversión en lo tangible e imperdurable.



Me escudriña, me juzga, me sigue haciendo sentir la persona más imperfecta del mundo, la más culpable por mi integridad, por no hacerla feliz, por pensar en ser yo misma sin tener en cuenta el escaparate que ella tenía pensado para exhibirme, porque ahora me guarda y me esconde entre alcanfor como algo que le parece preciado, de lo que no quiere deshacerse, pero tampoco lucir…

…Me duele cada uno de los surcos que el tiempo ha esculpido en su rostro, bello aún, pero duro, porque no hay nada más triste que ver envejecer y empequeñecerse a alguien, especialmente para quien fuiste en algún momento su más preciado tesoro y deseó todo lo hermoso de la vida para ti….

Muchas veces la sueño, especialmente cuando me envuelve la soledad y el desamparo y si tuviese que pedir un deseo, sería el de dormir de nuevo en sus brazos por si se despierta mi recuerdo y si tuviese que resumir mi sentimiento a pesar de los pesares, por que mi corazón no recuerda desagravios, lo llamaría sin dudarlo ni un momento AMOR.





2 comentarios:

  1. Aunque una madre siempre es y será parte de nuestra propia sandre tú has sabido ser quien eres, ser como eres y no esconderlo y eso a veces no es fácil...enhorabuena porque hay mucha gente que no es capz de sacar la cabeza y decir "esta soy yo"

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  2. Muy a pesar de todo y de algunos, eres una persona maravillosa, de buen corazon, cariñosa, encantadora, que te has hecho a ti misma sin emportarte lo que diga el resto del mundo.
    Sigue siendo tu Marga, porque personas con el corazon tan grande no se encuentran facilmente.
    Muchos besos!!!

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