miércoles, 20 de abril de 2011

EL BESO

 Era primavera, puede ser que en Diciembre, pero el sol relucía con fuerza en mí, como siempre que te sentía cerca.
No recuerdo el motivo que nos llevó al centro, pero Granada fluía en un ir y venir de gente y colores, y tenía la excusa perfecta de tu buen gusto  para buscar en la alcaicería un anillo para alguien que me había empeñado en querer y que ingenuamente pensaba que me llevaría  lejos de tus brazos inalcanzables,  que tanto anhelaba...felices entre la multitud reímos como si fuese habitual esa rutina, compartiéndo con ansia esas horas robadas seguramente a alguna obligación.
 Me sentía dichosa  junto a tí, y hacía trampa al movimiento porque loca por tu piel, apenas imperceptiblemente rozaba tu mano caminando, y solo ese leve contacto, como la pluma del ala de un angel, me quitaba el aliento...  conseguía oler tu pelo cuando contemplabas ajena a mi desasosiego alguna cosa...y me hablabas pero no te oía, por que mi corazón galopaba desbocado sin querer ir a ningún sitio, sin noción del tiempo, parando la vida, sin desear nada más y sintiéndome en el centro de tu universo...
Llegó la hora del fin del cuento, y mi cuerpo se negaba a abandonarte y mi sentir me decía al oído que no tenia sentido volver de nuevo  a la desolación de tu ausencia, a la desesperación de esperar al alba lenta y agónica de cada día  para verte como cada mañana y solo poder tener tu sonrisa de visita durante unas horas...
¿Te atreverías a besarme en medio de esta multitud....? mi voz sonó quebrada, fuera de mi cuerpo...y como un volcán sentí tu boca cálida en mis labios y tus manos sujetando las mías descargando un desconocido y voráz voltaje por mi interior...no sé el tiempo que permanecimos así...la catedral fue testigo, y alrededor se callarón los pájaros, las voces de los niños y el bullicio de la ciudad. Solo estabámos tú y yo,en un breve instante que eternizó mi recuerdo...
¿Pensaste que no me atrevería?...me preguntaste  sujetando  mis manos, y retándo  mi mirada...
No sé lo que te dije, si lo que sentía mientras temblaba tanto que me costaba caminar y la sonrisa estúpida que me duró varios dias.Y todo quedó así, para mi el amor y para tí lo que pensé un reto.Tuvieron que pasar años para que me confesases como se erizaba tu piel al contacto con la mía, cómo tu tambien le hacias trampa a las distancias de la piel, y cuanto deseabas besarme...
Ahora tantos años después en la plenitud de un amor que crece y madura, ya no robamos el tiempo, que es de las dos, ni lbuscamos la excusa de ir a hipercor a comprar hamburguesas de tófu y algas, que siempre se alargaba con un café en el tren...
Hoy es un recuerdo hermoso, una pequeña postal en el álbum de nuestra vida, quizá insignificante para lo que tenemos, pero está enmarcada en mi corazón con mariposas de ámbar y miel.

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